Hay cosas
por las que merece la pena luchar. Los que me conocen saben que no me rindo a las primeras de cambio, que
aunque la cosa esté difícil lo intento hasta el final. Quise ser lo que soy, mi
vida no fue bella, lo tuve complicado y muchas veces pensé en tirar la toalla,
pero merecía la pena, merecía la pena porque era lo que había soñado desde muy
pequeñita. Y lo conseguí, no paré hasta que me convertí en lo que soy , hoy
enfrento todo , y no tengo miedo a nada ni a nadie ,
Pero luego
hay otras cosas que, aunque merezcan la pena, no sirve de nada luchar por
ellas. Porque aun sabiendo que es lo que quiero, el esfuerzo no se ve
recompensado. Porque duele, porque el proceso de lucha te va minando poco a
poco, acabando con tus energías, porque no vale la pena que por 5 minutos de
resultados pases una semana horrible.
Sé lo que
quiero, sé que quiero luchar por ello, sé que merece la pena, pero también sé
que me hace daño, que me va a seguir haciendo daño, quizás cada día más... así
que ha llegado el momento de rendirse. De darse por vencida. No como si fuese
una derrota, sino como un paso nuevo, un paso hacia delante, un paso hacia algo
que merece la pena y que no duele………..